Alice y Felisberto

Alice Munro y Felisberto Hernández. Dos escritores. A primera vista, parecen no tener nada en común, excepto eso.

La primera coincidencia es aleatoria: estuvieron presentes en una edición de la revista literaria Letra Nueva, en la que participo. ¿Por qué los elegimos? Porque los admiramos, porque siempre tienen algo para descubrir, aunque uno relea textos que ya conoce. Pero también había motivos concretos en aquel momento (fin de 2013): Alice Munro acababa de ganar el premio Nobel de Literatura, y en el caso de Felisberto, se cumplían 50 años de su muerte.

Alice Munro

Alice Munro

Segunda cosa que comparten: los dos pertenecen a países que no han ofrecido demasiados escritores al mundo. Alice Munro es canadiense, y en su país no había una real literatura nacional en inglés. Los escritores anglófonos tuvieron que tratar de hacerse visibles a la sombra de dos gigantes: Inglaterra y Estados Unidos. Tan menoscabada era su identidad nacional que hasta mediados de los años ochenta todo escritor publicado en inglés debía firmar un contrato en el cual el Canadá aparecía como un territorio perteneciente a uno u otro imperio literario.

Felisberto Hernández, uruguayo, país escondido entre Argentina y Brasil, ¿qué les voy a decir? Un escritor que no se dejó avasallar por ese mínimo inconveniente, y que surgió con un estilo propio, único y absolutamente original. Un estilo muy difícil de definir y encasillar. En palabras de Italo Clavino, uno de sus grandes admiradores, “Felisberto Hernández es un escritor que no se parece a nadie: a ninguno de los europeos y a ninguno de los latinoamericanos; es un “irregular” que se escapa a toda clasificación, pero que se presenta a la primera ojeada sin ningún riesgo de confusión”.

Otra similitud es que ninguno de los dos se pueden definir como académicos, ni intelectuales, ni del mundillo literario, de los que se mueven como pez en el agua en entrevistas o conferencias. Como escritores, son “outsiders”: Alice se crió en la región sudoeste de la provincia de Ontario, tierra agrícola de sus ancestros inmigrantes británicos y europeos. Se trasladó con su primer marido a la Columbia Británica, donde tuvieron una librería, y tuvo tres hijas. Dice que escribe cuentos porque se acostumbró a los textos breves, los que podía escribir mientras sus hijas dormían la siesta. Un periodista español cuenta que cuando la conoció, se decepcionó: “No quería hablar de literatura, ni mucho menos de su obra; apenas aventuraba un juicio sobre algún libro que había leído, pero raramente sobre un contemporáneo. En cambio, me di cuenta de que observaba cada detalle de la gente que nos rodeaba, los gestos que yo hacía, alguna particularidad del café en el que estábamos.”

Felisberto Hernández

Felisberto Hernández

Felisberto Hernández fue un músico que recorrió pueblos y ciudades de ambos lados del Río de la Plata, tocando el piano en conciertos pueblerinos, cines de provincias y en cuanto lugar le pagaran por sus servicios. Sus textos están llenos de “mansiones misteriosas, de quintas solitarias en donde habitan personajes ricos y excéntricos, mujeres llenas de secretos y neurosis”.

Munro y Hernández se diferencian en varias cosas, además de la obvia que es el género: Mujer, con tres hijas para criar en la época en que las tareas duras eran una carga muy pesada, sumado a su trabajo en la librería, no debe haber sido fácil para Alice hacerse el tiempo para escribir. En el caso de Felisberto, no tuvo una vida fácil, con cuatro mujeres, dos hijos, y escasos recursos. Alice ha tenido una vida tranquila, y no se cansa de mirar una y otra vez sus mismos lugares. Para ella, su pueblo es  “… el lugar más interesante del mundo”, según dijo en alguna entrevista. “Imagino que es porque cada vez sé más sobre él. Me produce una fascinación ilimitada”.

La vida de Felisberto fue mucho más ajetreada, siempre a salto de mata, luchando por subsistir, con anécdotas insólitas, desde escaparse de un cuarto de pensión de algún pueblo desolado por la ventana, porque no podía pagar la noche de alojamiento, hasta su matrimonio con una espía rusa, justamente él que políticamente siempre fue de derecha.

Otra diferencia importante es el reconocimiento que han tenido con su literatura: Munro ha tenido repercusión desde que publicó su primer libro, que ganó el premio literario más importante de su país, el premio del Gobernador General. Desde ese momento, cada nuevo libro publicado no hizo más que reafirmar el respeto y difusión que su literatura ha generado en el mundo entero, hasta culminar con el Premio Nobel. Hernández es actualmente un escritor de culto para mucha gente, y por ejemplo Julio Cortázar e Italo Calvino, entre otros,  han expresado la admiración que sienten por su talento de escritor. Su literatura se analiza en profundidad, y es objeto de críticas y estudios, debido a su originalidad, sus frases geniales y su manera de personificar los objetos o hacer de la anécdota más simple una historia exuberante. Pero no pudo disfrutar de ese reconocimiento en vida, aunque en el medio local, incluso en París fue respetado y por ejemplo intelectuales como Jules Supervielle le prestaron su ayuda y apoyo. Sin embargo, no se puede decir que eso le hizo la vida más fácil, ya que nunca estuvo a salvo de los apremios económicos y la preocupación por llegar a fin de mes.

Termino esta nota con una frase de cada uno:

 Felisberto: “Yo he deseado no mover más los recuerdos y he preferido que durmieran, pero ellos han soñado”.

Alice Munro: ” Cuando un hombre sale de una habitación deja todo detrás, cuando una mujer lo hace lleva todo lo ocurrido en esa habitación con ella”.

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